De acuerdo con varios estudios de psicología social, regalar experiencias en lugar de objetos hace más felices, a la persona que da como a la que recibe. Provocando una serie de efectos positivos en ambos.

Distintos mecanismos psicológicos explican por qué una cena romántica, un recital, un momento compartiendo o un viaje, logra mayor satisfacción que una prenda de ropa, un aparato tecnológico o una joya, según Amit Kumar, (psicólogo social e investigador de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago, quien ha publicado varios trabajos sobre el tema.)

¿Por qué logra mayor satisfacción?
 

Interacción social

La gente habla más de los regalos vivenciales que de los materiales y es justamente esa interacción social la que causa más felicidad, según Kumar. El valor conversacional de las experiencias es tan importante que, de acuerdo con sus estudios, cuando la gente no puede compartir lo vivido, el gozo decae

En cambio, cuando compartimos un momento agradable, la conexión que se generó con esa persona que nos acompañó logrará mayor satisfacción.

Antes y después

La espera por una experiencia provoca entusiasmo, pues la persona saborea la expectación. Por el contrario, la espera por un producto puede generar ansiedad y frustración.

Vivir es más importante que tener

Vivir y valorar el momento presente es uno de los mayores regalos que podemos darnos y si ese momento, podemos compartirlo es realmente lo que importa. Compartir emociones es compartir experiencias.