La calidad del aceite de oliva depende de la calidad de la aceituna y de la rapidez del proceso de elaboración. El aceite de oliva extra virgen producido en el Valle del Limarí, donde el olivo es regado con agua pura proveniente de la Cordillera de Los Andes y trabajada con clima semi desértico, le otorga cualidades únicas.

Todas estas condiciones son aprovechadas para que las frutas sean cosechadas y procesadas en no más de 4 horas, acompañado de un filtrado inmediato, permitiendo rescatar toda la cualidad de la fruta fresca.

¿Cómo saber si un aceite de oliva es de calidad?

La mejor prueba que se puede hacer para saber si un aceite de oliva es de buena calidad, es la del picor. Más allá de lo que diga la etiqueta, el buen aceite de oliva produce un hormigueo, un picor desagradable en la garganta que obliga a toser.

¿Por qué tiene que ser Extra virgen?

Esta denominación tiene que ver con la acidez del aceite:

  • La acidez indica la cantidad de ácidos grasos libres presentes en el aceite. Estos ácidos se liberan cuando la aceituna es defectuosa por plaga o enfermedad o se ha maltratado durante la recolección o el transporte. O sea: cuanto menor acidez, mejor el aceite.
  • No podrás sentir la acidez en el sabor, es una medida bioquímica.
  • El aceite extra virgen debiera tener una acidez máxima de 0,8 gramos cada 100 ml (0,2 % acidez)
  • El aceite virgen debiera tener una acidez máxima de 2 gramos cada 100 ml. (0,3% acidez)
  • El aceite de oliva (a secas) es una mezcla de aceite refinado y aceite extra virgen. Tiene una acidez que no debiera superar los 3,3 gr. por cada 100 gramos. (0,4% acidez)
  • ¡atención! el aceite refinado puede conseguir aceites de menor acidez que el aceite natural y eso no significa que sea de mejor calidad. Lo mejor es hacer la prueba del picor y comprobar el resto de los puntos que se mencionan a continuación.

12 tips para reconocer un aceite de oliva de calidad.

1. Tiene que ser oliva extra virgen

Si no es así, no tendrá todos los beneficios adjudicados al aceite de oliva. Estarás pagando más por un aceite de características similares a otros aceites más económicos

2. Si estuvo en la vitrina o al sol, no lo lleves

El aceite de oliva tiene los mismos enemigos que el vino: la luz, el aire y las altas temperaturas. Además, debes guardarlo en un lugar fresco y seco.

3. Que sea procesado en frío

Cuando se utiliza mucho calor para obtenerlo, pueden cambiar sus propiedades. La temperatura ideal debe ser de 27ºC o menos. Y cuanto menor, mejor calidad.

4. Que no tenga olor ni sabor a aceituna

Aunque no lo creas, esto indica una fabricación defectuosa. Esto indica que las aceitunas fueron dejadas al aire libre más de 24hs., comenzando su descomposición (atroje). Recuerda que las aceitunas, cuando están en el árbol, no son ni saladas ni blandas como las de la botella. ¿por qué tendría que tener ese sabor fuerte el aceite de oliva? Un buen aceite debe oler a hierbas, manzana verde y rúcula.

5. Si es turbio, no lo lleves

El aceite de oliva debe ser nítido y brillante.

 6. Que sea envasado en origen

También asegura su calidad, ya que la oxidación no es buena para este aceite.

 7. Olvídate del color

El color no dice nada sobre el aceite de oliva. Ni más verde ni más amarillo, el color no importa. De hecho, las degustaciones de aceite de oliva se hacen en vasos azules.

 8. Si se ve el aceite, lleva otro

Una botella oscura ayuda a conservar las propiedades del aceite, si es así, al productor le interesa la calidad de su producto y no solo seducirte con el color de su aceite.

9. Si te hace toser, llévalo

La mejor prueba que se puede hacer para saber si un aceite de oliva es de buena calidad, es la del picor. Más allá de lo que diga la etiqueta, el buen aceite de oliva produce un hormigueo, un picor en la garganta que obliga a toser. Es similar a la sensación del sabor amargo de la rúcula.

10. Que no tenga mucho más de un año

El tiempo, al contrario que con el vino, sí es enemigo del aceite de oliva.

 11. Si es muy económico, no confíes

Hacer un aceite de oliva extra virgen no es fácil ni barato. Y aunque puede haber aceites de no muy buena calidad a altos precios, la situación contraria no suele darse.

 12. Si se solidifica, vale la pena

Una prueba es llevar el aceite al refrigerador, si se solidifica con el frío, la elección es buena y este, volverá a su estado natural a temperatura ambiente.

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